Las cátedras de Música llegan con polémica

El consejero Luciano Alonso y la secretaria general de Educación,...

  • La exigencia de la Consejería de Educación de que los aspirantes tengan que ser doctores mantiene dividido al profesorado

¿Hace falta tener un doctorado para garantizar la excelencia en una clase de música? Según el borrador de la convocatoria para el acceso a 175 plazas de catedrático de enseñanzas artísticas y musicales, sí. Pero el profesorado, que llevaba nada menos que desde 1989 esperando esta convocatoria, no lo tiene claro. Las condiciones que intenta imponer la Consejería de Educación para el reparto de estas cátedras ha dividido a los docentes, que han llegado incluso a reclamar la mediación del Defensor del Pueblo en la negociación con la Junta.

Llevaban 26 años esperando esta convocatoria. Y en este tiempo, las plazas del profesorado de los conservatorios superiores se habían cubierto de forma interina con docentes en comisión de servicio. Este año, sin embargo, la Consejería de Educación ha decidido sacar a concurso 175 plazas de catedrático, creando por un lado unas enormes expectativas entre los profesores pero también una gran decepción en una parte de ellos, que ven que se quedarán fuera de la convocatoria por razones que, según consideran, no tienen que ver con los méritos relacionados con su formación musical o su capacidad docente.

El aspecto más polémico de esa convocatoria es precisamente elrequisito de disponer de un doctorado, sea de la materia que sea, una condición que algunos profesores de música consideran ridícula, ya que, por sí mismo, no acredita la excelencia artística o docente del profesor. «No existe el doctorado en enseñanzas musicales o artísticas. Con lo cual, se va a valorar como un mérito el doctorado en cualquier otra materia, tenga o no que ver con la enseñanza que se va a impartir», asegura Álvaro Arranz, profesor de viola y portavoz de la movilización contra el borrador elaborado por la Consejería de Educación para cubrir las plazas.

«En los centros de mayor prestigio -continúa- son pruebas prácticas las que determinan el acceso a los conservatorios superiores». De aprobarse las bases de la convocatoria sobre la base del borrador dado a conocer por la Consejería de Educación, «músicos de la talla de Javier Perianes o el barítono malagueño Carlos Álvarez, que son referentes cada uno en su campo, no tendrían nunca posibilidad deimpartir clases en un conservatorio superior en Andalucía, en contra de lo que debería dictar el sentido común y la búsqueda de la excelencia». En su lugar, un profesor que acredite un doctorado en Químicas tendría acceso preferente, sostiene Herranz.

Por el contrario, quienes defienden el doctorado como requisito apelan a la necesidad de homologar las enseñanzas musicales con los estudios universitarios. Sólo el doctorado -aseguran- acredita hoy por hoy la capacidad para dirigir una investigación y poder por tanto impartir títulos de tercer ciclo, tales como los másteres o los propios doctorados, que de otra forma estarían vedados a los conservatorios superiores. La incorporación al Espacio Europeo de Educación Superior exigiría esa acreditación para la homologación plena de los conservatorios superiores, sostienen.

Artículo sacado de: www.elmundo.es

Autor: TERESA LÓPEZ PAVÓN Sevilla

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